Ven, dulce huésped del alma, descanso de nuestro esfuerzo, tregua en el duro trabajo, brisa en las horas de fuego, gozo que enjuga las lágrimas y reconforta en los duelos.
Entra hasta el fondo del alma, divina luz y enriquécenos. Mira el vacío del hombre si Tú le faltas por dentro; mira el poder del pecado cuando no envías tu aliento.
Riega la tierra en sequía, sana el corazón enfermo, lava las manchas, infunde calor de vida en el hielo, doma el espíritu indómito, guía al que tuerce el sendero.
Figura del Espíritu Santo tallada en madera de arce
Pintada a mano
Hecha en Italia
Objeto hecho artesanalmente: es normal que el producto presente ligeras diferencias con respecto a la foto que no deben entenderse como defectos, sino como un signo de la autenticidad del producto.